¿Qué es el síndrome de Asperger?

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¿Qué es el síndrome de Asperger?

Para entender un poco mejor este síndrome a efectos prácticos podríamos centrarnos en describir a Sheldon Cooper, el protagonista de la reconocida serie de televisión The Big Bang Theory, un excéntrico y extraño personaje que nos ha cautivado a todos con sus peculiaridades; unas particularidades que le definen a él y a miles de personas que padecen Asperger. Gracias a la caracterización de Jim Parsons (actor) el mundo a descubierto la problemática de un trastorno que afecta a la calidad de vida de muchos niños y adultos en todo el mundo.

El Síndrome de Asperger es uno de los Trastornos del Espectro Autista (TEA) más comunes y menos conocido dentro del espectro autista, que se define por ser una alteración cualitativa, grave y persistente, de la interacción social y, también, del desarrollo de patrones de comportamiento, intereses y actividades repetitivas y estereotipadas. Un trastorno del desarrollo cerebral que muestra dificultades en el desarrollo y funcionamiento de las conexiones entre neuronas que realizan un procesamiento de la información cualitativamente distinto. Difiere, sin embargo, del autismo al no mostrarse déficits o retrasos en el lenguaje y en el desarrollo cognitivo. A simple vista parecen casos de formas leves de autismo, pero la mayoría de afectados de Asperger son personas con una inteligencia normal, más torpes desde un punto de vista motor, que presentan habilidades neurológicas especiales, con dificultades para entender el mundo que les rodea y relacionarse con el entorno.

¿Cuáles son sus síntomas?

El diagnóstico del síndrome de Asperger es más complicado que la detección del autismo en sí porque, como decíamos, la conducta del niño que lo presenta podría no diferir de un simple caso de timidez y poco interés por el entorno social, a priori. Pero, ante cualquier pequeña muestra de los siguientes síntomas, debemos ponernos en marcha y realizar, por medio de especialistas en trastornos del espectro autista; las pruebas pertinentes en las conductas del comportamiento del niño, la evaluación de las competencias psicológicas y una apropiada valoración médica, para proporcionar al pequeño los apoyos que va a necesitar.

Cada caso de Asperger es diferente, pero los rasgos generales y síntomas que definen a quienes lo padecen son:

  • Dificultades en la interacción social.
  • Alteraciones en los patrones de comunicación no-verbal.
  • Dificultades en la coordinación motora.
  • Disfuncionalidad en los patrones de contacto (gestual, ocular…).
  • Dificultades en el ritmo de conversación y alteración de la prosodia (entonación, volumen, timbre de voz…)
  • Dificultades para la abstracción de conceptos y la interpretación literal del lenguaje (no entienden el doble sentido de las cosas, la ironía…)
  • Dificultades en la interpretación de los sentimientos y emociones ajenos y propios
  • Intereses restringidos
  • Inflexibilidad cognitiva y comportamental

Su diagnóstico, además, es reservado porque la mayoría de niños con síndrome de Asperger aparentan ser chicos brillantes, felices y cariñosos. Su dificultad en la comunicación social es el rasgo más característico que los define, pero además de en esta área, existen otras peculiaridades que determinan la presencia de Asperger en un niño. Uno de esos ejemplos son las conductas repetitivas o restrictivas. Recuperando el caso del doctor en Física Cuántica, Sheldon Cooper, podemos percibir su inigualable interés por temas en los que se convierte en todo un experto (trenes, agujeros de gusano, cómics…) o su inamovible rutina en cuanto a sus hábitos (desayunar cada martes cereales, realizar una tarea siempre del mismo modo, colocar cuidadosamente su ropa…). En este sentido, la alteración del orden de esos rituales puede llegar a causar que la persona se ponga nerviosa, o se muestre ansiosa y estresada (en el caso de Cooper, todos conocemos su reacción cuando no termina de llamar tres veces a la puerta de su interlocutor y se la abren antes).

Algunas de las anomalías conductuales del síndrome de Asperger comienzan a manifestarse en el primer año de vida del niño.

¿En qué se diferencia Asperger de los casos de autismo?

Como mencionábamos antes, es el grado de afectación en los síntomas del autismo lo que diferencia a uno del otro. En el caso del niño autista, la severidad que muestran es mucho mayor que en el síndrome de Asperger. Los pequeños que demuestran padecer un autismo clásico tienen muchos problemas en el aprendizaje, así como un agravamiento en su interacción social que se caracteriza por una menor (a veces casi inexistente) expresión del lenguaje. En el síndrome de Asperger, contrariamente, el lenguaje siempre está presente de forma muy correcta, el problema llega frente a ciertos impedimentos que se presentan a la hora de utilizarlo de forma pragmática; y, también, la inteligencia (capacidad cognitiva) del niño es normal, incluso existen casos en los que se encuentra por encima de la media.

¿Cómo interactuar con niños diagnosticados con Asperger?

Desde nuestro centro Rosa Mª Balsells Psicólogos, expertos dedicados a ofrecer cualquier ayuda indispensable para vuestros hijos y habiéndonos relacionado con niños que padecen esta disfunción en su neurodesarrollo; os recomendamos fomentar las relaciones sociales para que, si es el caso, vuestros hijos puedan desarrollar sus capacidades: entablar conversación con ellos con frases simples y claras, ser pacientes y explicarles las cosas que no entienden…

Neurocognitivamente, los niños con Asperger no tienen la capacidad necesaria para entender y comprender los estados de las otras personas. Es por ello, y por todas sus limitaciones, que no saben interpretar adecuadamente expresiones y la comunicación no verbal de sus interlocutores. Esto les convierte en personas totalmente vulnerables, que tampoco saben interpretar correctamente las intenciones de otras personas.