Psicología positiva: qué es y cómo nos guía hacia la felicidad

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octubre 15, 2018
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Psicología positiva: qué es y cómo nos guía hacia la felicidad

Psicología positiva: qué es y cómo nos guía hacia la felicidad

La psicología positiva más que un tipo de doctrina, debería ser un must para todos y cada uno de nosotros, pues su fin es bien simple: practicar la felicidad. Y aunque parezca extraño, existe una rama en Psicología que se dedica por completo al estudio, casi exclusivo, de la felicidad humana.

Todos queremos ser felices. Para conseguir esa hazaña, más allá de los primeros años de vida en los que no somos los primeros a la hora de decidir; dibujamos distintas estrategias con ese objetivo en mente: superar diferentes metas, adquirir bienes materiales que nos satisfagan…

La psicología positiva, como ámbito de estudio, trata de analizar, precisamente, cuáles son esos caminos que elegimos hacia la felicidad y garantizar si son realmente efectivos, pues más de una y de dos veces hemos catado la realidad de no lograr el grado de felicidad que creíamos haciendo algo que al principio nos parecía aportar la felicidad máxima. En ese punto nació el estudio psicológico positivo para averiguar qué nos hace felices y qué no, de este modo, conociendo los caminos, se pueden delimitar estrategias y prácticas que nos enfoquen, realmente, hacia ese objetivo sin errar: la felicidad.

La Psicología Positiva: ¿Qué es?

La psicología positiva, es una rama peculiar de la Psicología tradicional que se aleja, un poco, de los estándares de esta disciplina. Se dedica, principalmente, a comprender, de modo científico, el procesamiento de los métodos que podemos hallar en la base de las emociones y los pensamientos positivos, aquellos que nos guían y conducen a la felicidad. Por este motivo hablamos de una variante psicológica diferente al resto, ya que no se centra en tratar patologías, sino que centra su atención en la calidad de vida, en tratar de mejorarla y en la búsqueda del bienestar de las personas.

El objeto de estudio de esta disciplina, como decíamos, es científico, por lo que aquello que analiza son los procesos que tienen lugar en nuestro cerebro cuando nos sentimos felices y satisfechos.

En busca de la felicidad

La felicidad no es solo un estado sino una decisión personal. Ser felices depende de muchos factores; querer serlo, únicamente de uno: voluntad. Todos deseamos ser felices, pero cuando en el empeño por lograrlo fallamos, ¿dónde está el error? Uno de los precursores de la psicología positiva, el Dr. Seligman, afirma que cuando no encontramos la felicidad en aquello que creíamos, nos haría felices, el fallo viene dado por la forma cómo la buscamos. En este sentido, se han definido tres estadios al respecto, para escenificarlo y darle sentido:

  1. Vida agradable: las personas buscan la felicidad llenando su vida de placeres. La felicidad en este primer nivel es completa al momento, pero efímera cuando el placer ha satisfecho esa necesidad pasajera.
  2. Vida buena: en este caso la felicidad se focaliza en actividades que generan gran satisfacción y son mucho más extensas en el tiempo. Como ejemplo: artistas, científicos o personas, en general, que les guste, realmente, su trabajo. La felicidad en este caso sigue teniendo, pero, fecha de caducidad, pues en el trabajo, existen muchos contratiempos que nos pueden hacer cambiar de idea sino sabemos adaptarnos.
  3. Vida con sentido: cuando encontramos, verdaderamente, algo en lo que creer, nos dedicamos a ello y todo, junto, es una causa tan grande que da sentido completo a nuestra vida de manera que, muy fácilmente, somos felices totalmente.

Los secretos para una vida completa y feliz

No existe, como decíamos, un truco mágico que nos teletransporte a la felicidad. Es estado porque queremos y ponemos ímpetu en ello. Y aunque no exista esa fórmula mágica para alcanzar la felicidad, sí que gracias a los avances de la psicología positiva, se han podido descubrir caminos reales que nos ayuden a llegar a ella, viendo la vida desde un enfoque más vitalista, optimista y positivo.

  • Valorar las cosas que realmente nos hacen felices. Y es que no es más rico quien tiene el mejor coche, sino quien tiene amigos para compartir charlas en él o escaparse de viaje y vivir aventuras sin fin.
  • Carpe Diem. El momento es ahora. Hay que vivir el presente, sin agobiarse por el futuro (incierto) y olvidándonos de un pasado que ya no existe (podemos aprender de él, no aferrarnos a lo que sucedió).
  • La felicidad no es un objetivo final; es el camino que trazamos (cada cual a su manera) para completar una vida. No quien dice llegar antes a ser feliz, gana. Ni quien tarda muchos años en serlo, pierde. Lo importante es ser feliz en el transcurso de esos momentos, experiencias, vivencias…, que nos complementan.
  • Hakuna matata. Dar las gracias, en lugar de quejarnos; aceptar lo que tenemos, lo que somos y no envidiar nada ni nadie; perdonar siempre a los demás, pero primero, a nosotros mismos… Aprender a salir reforzados de situaciones negativas es la mejor fuerza que necesitamos para mejorar nuestras capacidades.

Cuidar las relaciones con las personas que queremos. Un poco en consonancia con el primer punto, al final, no es lo material aquello que nos hace felices, sino lo personal. Plantearos si, el día de mañana, preferís estar en casa, en vuestro gran salón, con una pantalla de televisión sin límites, viendo la película de cada tarde junto a un apetitoso bol de palomitas, solos, cada día; o, en el jardín, jugando con vuestros hijos a futbol una tarde de domingo, mientras que el lunes estáis tomando una cerveza con l@s amig@s, y el martes disfrutáis de una sesión de cine y cena en pareja, planeando la escapada familiar del fin de semana.