Problemas de lectura: disfasia y dislexia

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Problemas de lectura: disfasia y dislexia

La disfasia y la dislexia son dos trastornos que afectan al aprendizaje y, especialmente, a la comprensión lectora de nuestros hijos.

La dislexia, concretamente, se manifiesta como la dificultad para leer y comprender el lenguaje escrito, de manera que cualquier niño con esta afectación tiene problemas para realizar las conexiones básicas entre las letras y emitir sus correspondientes sonidos, hecho que conlleva problemas con la ortografía, la escritura, en la capacidad de deletrear y en el habla.

La disfasia, por su parte, es un desorden del desarrollo del lenguaje lo que provoca problemas de comprensión y expresión. En este caso, hablamos de una patología más grave que causa retrasos en el lenguaje y que tiene repercusiones en ámbitos mucho más amplios del desarrollo de nuestro hijo/a tanto a nivel emocional, como social, familiar y, por supuesto, académico.

Ambos trastornos deben ser tratados ante la mínima sospecha de aparición, pues pueden causar estrés, cuadros de ansiedad y frustración, o una baja autoestima de nuestro pequeño.

Consecuencias psicológicas

Con el tiempo nos hemos ido dando cuenta del papel fundamental que juega la Psicología en muchísimos campos. Y, aunque podamos creer que, en el diagnóstico y tratamiento de trastornos como éstos, está de más; las repercusiones de su desarrollo implican en un 100% esta disciplina. Como psicólogos expertos, hoy desde esta nueva entrada en nuestro blog, Psicólogos Tortosa, queremos tratar este tema y presentaros algunas claves para ayudar a vuestros hijos en caso de encontraros en dicha situación. Tanto la disfasia como la dislexia son tratables y no tendrán mayor implicación en la vida de vuestros pequeños si actuáis con prevención. Por el contrario, no hacerlo, puede tener, además de las dificultades propias de los desórdenes; importantes consecuencias en el ámbito psicológico emocional y/o conductual.

Sentirte frustrado al verte distinto al resto de tus compañeros, ser el único en asistir a clases de refuerzo, convertirte en un objeto de burla constante en el colegio, aislarte, sentirte triste y perdido… Son situaciones comunes que acompañan a estos niños y que generan inseguridades, rechazo, sentimiento de culpa, fracaso, ansiedad, etc.

Por eso, porque las consecuencias psicológicas de estos trastornos pueden desencadenar problemas de carácter grave que, a su vez, pueden convertirse en el detonante de la manifestación de otros ligados a su salud mental (problemas en la alimentación, insomnio, pesadillas, depresión, baja autoestima…); a continuación, os ofrecemos algunos tips con los que alentaros a darle a vuestro hijo la ayuda que merece, y os recomendamos acudir siempre a un especialista ante el primer indicio de qué algo pueda estar sucediéndole a vuestro pequeño/a, para encontrar la solución que mejor se adapta a cada caso para que éstos puedan seguir con el desarrollo de su vida normal.

Cómo tratar estos trastornos

Disfasia y dislexia son dos trastornos distintos, por lo que el modo de operar ante ellos es también diferente. Como hemos mencionado anteriormente, la disfasia entraña mayores complicaciones y un tratamiento más específico, mientras que aquellos niños que padecen dislexia pueden, con un tratamiento profesional (de igual modo) apropiado, leer y desarrollar estrategias multisensoriales dentro del aprendizaje común, con normalidad.

Siempre será necesaria la participación de educadores especializados, logopedas y psicólogos infantiles que enseñen a estos niños las técnicas necesarias para mejorar sus habilidades lectoras y las deficiencias en esos aspectos del lenguaje afectados.

Pero, además de fomentar esa vertiente, no debemos olvidar la más importante: el rol de la familia. Como padres jugamos un papel esencial en la detección del problema. A mayor diligencia, antes podrá iniciarse el tratamiento por parte de los expertos. Una vez en marcha, es también fundamental ser cómplices de esto y ayudar en casa a nuestros hijos. Podemos cooperar con ejercicios específicos, o simplemente, mostrándole el apoyo emocional y la motivación que necesita por parte de su familia, para que el pequeño tome conciencia de sus logros y del esfuerzo que está realizando y jamás se sienta diferente y/o desplazado.

La dislexia, en mayor grado, y la disfasia no son un obstáculo vital para que nuestros hijos no puedan tener un aprendizaje normal y el éxito que merecen en un futuro. De hecho, existe una larga lista de personalidades del mundo del espectáculo, el deporte, la ciencia, la política, etc.; que, pese a su desorden, han logrado grandes metas y desarrollado sus carreras con absoluta normalidad: Einstein, Walt Disney, Richard Branson (dueño de Virgin), el arquitecto Norman Foster… Y es que como suele decirse, no hay mal que por bien o venga, pues las carencias iniciales de niños disléxicos, se ven compensadas por importantes fortalezas en ámbitos como la creatividad, la coordinación física y la empatía en sus relaciones gracias a su gran capacidad de comunicación.