La motivación intrínseca y extrínseca

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La motivación intrínseca y extrínseca

La motivación intrínseca y extrínseca

¿Qué nos mueve a comportarnos de la forma en la que lo hacemos? ¿Qué es lo que nos “motiva” a la hora de tomar nuestras decisiones? La motivación es una fuerza indiscutible que nos empuja a seguir y a definir nuestra conducta. A levantarnos pronto para salir de casa e ir a trabajar, a acostarnos tarde pasando largas noches en vela estudiando, o simples pasos como ponernos a cocinar para poder comer o ir al gimnasio para estar en forma. Siempre, en el devenir de cualquier acción, buscamos en ella ese estímulo que nos permita creer en los motivos que nos harán llevarla a cabo, pero éstos pueden ser muy distintos y ello nos lleva a diferenciar entre dos tipos de motivación: la intrínseca y la extrínseca.

Motivación extrínseca

Este tipo de motivación podría definirse porque aquellos factores que nos motivan y estimulan, son determinados por un comportamiento externo al mismo. Es decir, lo que nos motiva a realizar las tareas son sus consecuencias no naturales.

Algunos ejemplos de este tipo de motivación serían estudiar para conseguir una buena calificación, pero no por el hecho de aprender, u obedecer aquello que se nos dice para evitar un castigo, en lugar de por saber que es nuestro deber y que, verdaderamente, aquello está mal.  En casos más prácticos, sería como hacer un trabajo por el simple hecho de obtener a cambio un reconocimiento superior, o destacar en el deporte para ganar una medalla.

La motivación extrínseca se mueve por un comportamiento motivado por el deseo de obtener algo en nuestro beneficio o, en caso contrario, evitarlo a toda costa por suponer adverso a nuestros intereses.

Motivación intrínseca

La motivación intrínseca, por su parte, es contraria a los ideales extrínsecos, y en ella participa el comportamiento a modo de gratitud, en general. Es decir, la realización de la actividad es motivada por sí misma y no por el deseo de una recompensa externa.

Recuperando lo ejemplos anteriores, en este tipo de motivación, los motivos que nos llevarían a estudiar son mejorar y sentirse realizado académicamente hablando, o hacer lo que se nos pide porque sabemos que es lo que debemos hacer y sentirnos reconfortados (emocionalmente) y ser mejores personas. Trabajar y entregar los proyectos porque lo asumimos como una obligación de mejora personal en la que adquirimos valores, conocimiento y experiencia, así como participar en el deporte para sentirnos bien con nosotros mismos, sanos y saludables.

En la motivación intrínseca el comportamiento es motivado por el deseo de mejorar y por la satisfacción de hacer las cosas bien hechas.

¿Cuál es mejor?

Ciertamente, no existe una motivación predominante a la que debamos ser fieles, pues es gracias a la combinación de ambas que logramos éxitos y recompensas (motivación extrínseca) que nos llevan a sentirnos bien con nosotros mismos (motivación intrínseca) y a seguir queriendo mejorar.

La motivación extrínseca y la motivación intrínseca son muy dispares entre sí, más nuestro deber se fundamenta en saber complementarlas y combinarlas de modo que llevemos a cabo nuestras tareas, fijándonos en los objetivos de una manera productiva y provechosa.

Los estudios priorizan la motivación intrínseca por los valores que la definen: satisfacción personal, valía, autoestima…, más allá de los motivos que se dan a la motivación extrínseca, la cual aparece cuando vemos que vamos a recibir una recompensa externa. Pero lo cierto es que, a la hora de realizar nuestras actividades, debemos admitir la importancia de ambas. La motivación extrínseca, por ejemplo, es muy necesaria a la hora de comenzar rutinas (como en la escuela o en el trabajo), sobre todo en los más jóvenes, quienes suelen demandar esa recompensa a cambio de su sacrificio para motivarse. Pero, una vez iniciadas, lo adecuado sería que se transformarán esos motivos en razones llevadas por la motivación intrínseca, aunque no siempre sea posible. Es decir, nuestro hijo debería verse motivado extrínsecamente al principio, viendo el ir a la escuela y hacer los trabajos como una obligación y algo que le lleva a aprobar y tener unas notas (mejores o peores); pero a medida que su formación avanza, el hecho de aprender y de seguir evolucionando a nivel personal en el mundo académico, debería ser la razón principal, en este caso, claramente motivado por una motivación intrínseca.

Debemos saber encontrar el equilibrio entre lo que nos motiva a un nivel y a otro, viendo en el compendio de ambas, la serenidad que nos guiará. Gracias por vuestra atención y esperamos veros en la siguiente entrada de nuestro blog, Rosa Mª Balsells Psicóloga. Hasta pronto.