Enséñales a estudiar solos

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Enséñales a estudiar solos

Entre algunas de las enseñanzas que debemos aprender, como niños, se encuentra la de estudiar por nuestra propia cuenta. Quizás no recordemos, a estas alturas, como hicimos nosotros el paso en su momento. Pero lo que sí debemos tener presente, como padres, es que este proceso es muy importante para nuestros hijos, y que debemos ser nosotros quienes les guiemos, supervisemos y apoyemos durante esta etapa de su desarrollo educacional. Al fin y al cabo, tenemos que pensar que es un acto que les llevará a alcanzar aquello que quieran ser en un futuro y una aplicación útil en múltiples circunstancias a lo largo de su vida.

No es una tarea fácil para ninguna de ambas partes. Por un lado, deberemos ser firmes en nuestra postura y presentar los hábitos de estudio oportunos a nuestros hijos para que los acepten y sepan tomar esa responsabilidad, aportándoles la motivación necesaria. Y por otro, los pequeños tendrán que aceptarla y sacar una productividad de ello, evitando distracciones, y centrándose en el trabajo de estudio, ofreciendo toda su concentración.

Antes de empezar a transmitir a nuestros hijos el hábito de estudiar de manera autónoma, tenemos que ser conscientes de sus habilidades y limitaciones. Esto nos permitirá definir el plan de actuación concreto que les ayude a desenvolverse en la tarea con más facilidad, ya que existen dificultades que, por distintas razones, pueden afectar al pequeño a la hora de asumir ese paso, según el grado de exigencia que demandemos y para el que no se encuentren capaces de afrontar.

Consejos para lograr que vuestros hijos estudien solos

A continuación, os dejamos algunos trucos y consejos que podéis aplicar en casa para promover un buen ambiente y transmitir a vuestros hijos esos conocimientos que, seguramente, en su día aplicaron con nosotros mismos, para que éstos estudien de forma independiente.

  1. Crear un espacio de estudio apropiado. Para evitar distracciones, elegid un lugar tranquilo, con una buena iluminación y dotado de las herramientas indispensables para llevar a cabo la tarea: mesa, silla, materiales necesarios, etc. Mantened lejos la televisión, los videojuegos o demás entretenimientos con los que vuestros hijos puedan perder el interés por la razón por la que realmente están allí.
  2. La planificación es la base. Un buen plan nos permite distribuirnos el estudio en etapas en las que se alternen momentos de concentración con otros de descanso. Podéis crear un calendario, o una agenda, con los horarios para hacer deberes y trabajos, y los de estudios y, así, optimizar el tiempo que se dedica a cada actividad.
  3. Dejad que ellos mismos se organicen. Aunque al principio necesitarán esa guía que supervise si, realmente, lo están haciendo bien o mal; permitidles tomar independencia y el control del asunto lo antes posible. Ello les llevará a sentir más responsabilidad y, por lo tanto, a tomarse seriamente lo que hacen.
  4. Enseñadles a dividir para vencer. Obviamente, a la hora de estudiar, no podemos albergar querer aprenderlo todo de una sentada y en el último momento (aunque con unos años más y en según qué épocas estudiantiles, todos lo hemos hecho). Hay que enseñar a nuestros hijos a dividir temarios para que absorban las ideas de forma más clara y trabajen con un volumen de información más fácil de manejar.
  5. Parar y descansar. Enseñar a un niño a estudiar solo, también implica enseñarle que los descansos tras el esfuerzo son merecidos y necesarios. Aseguraros que, tras los ratos de estudio oportunos, vuestros hijos toman descansos cortos. Con ello evitaréis que se saturen y, por tanto, distraigan antes por el “agobio” que puedan sentir.
  6. Tomar apuntes y hacer esquemas. Prestar atención y ser sintéticos, puede ayudar mucho al estudio. Al final, de todo lo que llegamos a percibir, absorbemos las ideas principales y los datos concretos. Siempre resultará más fácil (y entretenido) si nuestro hijo sabe estructurar todo ello debidamente (títulos, apartados, esquemas, mapas conceptuales…) y memorizar lo conveniente.
  7. Estudiar no es un castigo. Estudiar es un aprendizaje. Si usamos el clásico: ¡Ve a tu cuarto a estudiar!, ante la imposición de un castigo, cuando realmente tengan que hacerlo motivados por el interés que suscita el mero hecho de estudiar, no querrán hacerlo. Terminarán viéndolo como una imposición, algo negativo ante un mal comportamiento, y la educación no es, precisamente, nada de lo descrito anteriormente.
  8. Que vean que nos involucramos. Aunque el objetivo que andamos buscando es el de lograr que nuestro hijo estudie por su cuenta, nunca debemos dejar de involucrarnos en el proceso y seguir sus avances de cerca. Estar a su lado al principio, y darle libertad después, pero haciéndole saber que, ante cualquier duda u obstáculo, seguiremos allí para ayudarles.
  9. Estudiar también es aprender. Una forma de motivarles y de hacerles ver que aprender cosas nuevas es importante para comprender todo aquello que nos rodea.
  10. No tiene por qué ser aburrido. Juegos educativos, libros interactivos, tarjetas didácticas… Existen muchas maneras, algunas de ellas ingeniosas y originales, para practicar el estudio sin que éste sea aburrido. Incorporad a sus rutinas formas diferentes para memorizar, que les ayuden a aprender sin darse cuenta de que lo que están haciendo es estudiar.
  11. Todo esfuerzo merece su recompensa. No hablamos de regalarle nada costoso y material. No es su cumpleaños, ni Navidad. Nos referimos a recompensas sutiles en las que demostremos que valoramos el esfuerzo que han hecho y nos sentimos orgullosos por ello (pegatinas positivas en el cuaderno, salir a jugar con los amigos, preparar su cena favorita…).