El proceso de acogida temporal

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El proceso de acogida temporal

Cerca de 10.000 menores se encuentran en régimen de acogida cada año en nuestro país. De éstos, alrededor del 30% lo hace en familias, mientras el resto se divide en centros especializados. La importancia de este acto, denominado acogimiento familiar, es un recurso vital, que evita la institucionalización de todos esos niños cuyos padres, por circunstancias personales y/o sociales, no pueden hacerse cargo de ellos de forma temporal o permanente. Lograr penetrar en un hábitat familiar es, para todos ellos, algo que va mucho más allá del simple hecho de ser acogidos; es algo que les permite integrarse en un lugar que les proporcionará la seguridad, el cariño y la estabilidad que necesitan para su apropiado desarrollo.

Tipos de acogida

La legislación española recoge tres modalidades de acogida familiar según el objeto final de éstas:

Por un lado, existe el Acogimiento Familiar Simple. La finalidad de este proceso de acogida responde a un pequeño parón temporal en la relación del pequeño con su familia de origen, para solventar los posibles problemas circunstanciales que ésta tenga. El retorno del niño a casa es seguro una vez alcanzada la solución de los conflictos puntuales de la familia.

Existe, también, el Acogimiento Familiar Permanente. En estos casos, por su carácter permanente, podemos asegurar, en un alto porcentaje, que el retorno del pequeño acogido con su familia de origen, es casi imposible, por la gravedad de los problemas en el seno de la misma. Su finalidad es garantizar al niño la continuidad y estabilidad que merece junto a una familia de acogida, con la que crear vínculos afectivos para siempre.

Y, finalmente, está el Acogimiento Familiar Pre-adoptivo. Como su nombre indica, el objetivo de este proceso es la adopción por parte de la familia de acogida del menor. En estos casos, la ruptura de los vínculos legales con la familia de origen es completa.

Consejos sobre la acogida de menores

La mayor parte de padres de acogida coinciden a la hora de afirmar que el mejor consejo que pueden dar a aquellas personas que estén pensando en llevar a cabo este proceso, es tenerlo claro y que la familia (tanto padres como futuros hermanos) estén totalmente de acuerdo en la decisión. Y es que, desde la vertiente psicológica, diremos que no es tan fácil ni algo que deba tomarse a la ligera cuando lo que está en juego es la vida de un niño que, por circunstancias ajenas a las propias, debe verse alejado de su hogar, teniendo que asumir desde muy pequeño el ir de aquí para allá para encontrar su sitio, a sabiendas de si nunca más podrá regresar al lugar que pertenece, o encontrará el que le corresponde en uno ajeno (un paso dificilísimo, al principio, de tomar).

Por suerte, existen la labor y el apoyo de las asociaciones encargadas de las acogidas y de los grupos de familias, así como el de todos los profesionales que nos inmiscuimos en la causa. Su comprensión sobre el asunto es fundamental para la vivencia de una experiencia personal en la que todos aprendemos muchísimo, y en la que se cultivan nuevas virtudes.

Para terminar de ayudaros a entender esta situación, os dejamos, a continuación, una serie de preguntas básicas, que os permitirán tomar mayor conciencia sobre este proceso sobre el cual os animamos a informaros si deseáis cooperar con la causa, y ante el cual, prestamos toda la ayuda necesaria para afrontarlo. Un saludo y hasta nuestra próxima publicación 😉

 

1. ¿Quién puede acoger?

Cualquier persona o familia que entienda lo que supone y desee darle una oportunidad a ese niño para darle el afecto y estabilidad que precisa. También, a título legal, deben cumplirse algunos requisitos, establecidos por cada Comunidad Autónoma, como disfrutar de los medios de vida necesarios y estables para afrontar la acogida, un estado de salud óptimo que no perjudique nuestro bienestar, ni el del cuidado del menor; capacidad de cubrir las necesidades de desarrollo del niño, etc.

2. ¿Qué niños se encuentran en acogida? Cualquier menor comprendido entre todas las edades y de cualquier raza, si se da el caso de ser hijo de inmigrantes. Existen casos más complicados, que hacen más difícil encontrarles una familia. Es el caso de niños bastante mayores, niños que pertenecen a grupos de hermanos y no quieren separarse, pequeños enfermos o discapacitados, los pertenecientes a culturas minoritarias, etc. Aunque en estos casos más peliagudos, siempre se vela por el bien del menor y se les incluye en programas de acogimiento o adopciones especiales.
3. ¿Qué apoyo ofrecen las asociaciones? Todo tipo de cursos de preparación sobre diversos aspectos de la acogida, asesoramiento por parte de trabajadores sociales, psicólogos, educadores y/o abogados, orientación personalizada, contacto con grupos de familias de acogida…
4. ¿Qué ayudas económicas puede tener la familia? La acogida es un acto voluntario de generosidad por lo que no se percibe remuneración por el mero hecho de acoger. Existen, pero, en algunas Comunidades Autónomas, ayudas económicas en función de la atención sanitaria o educativa especial que pueda requerir el menor en base a los recursos propios de la familia de acogida.
5. ¿Cómo se puede colaborar? Formando parte del grupo de personas que se presta a acoger a un niño en cualquiera de las modalidades que hemos visto previamente, e incluso, en casos puntuales durante los fines de semana y vacaciones. Hay asociaciones que también aplican con voluntariados y ofrecen la posibilidad de colaborar a través de sus programas de apoyo escolar y familiar.